¿Qué es un Abogado penalista?

LA FUNCIÓN DEL ABOGADO PENALISTA EN ROL DE DEFENSA

Vivimos en época de gran litigiosidad, y no solo por  una cuestión evidente de volumen de pleitos, sino también por el protagonismo mediático de importantes Juicios, las discusiones legales en tertulias matinales y continuas declaraciones de abogados en televisión.

Este escenario trae a menudo a la pantalla la labor del letrado procesal-penalista. Aquel que defiende a su cliente ante los Juzgados y Tribunales del abanico de delitos reconocidos en España, con arreglo a las normas que regulan el procedimiento penal.

Pero, ¿Cómo favorece el abogado los intereses de sus clientes? ¿En base a qué criterios diseña su estrategia de defensa? ¿Realmente el abogado tiene un peso relevante en el resultado del Juicio?

En este artículo, intentaremos descifrar estas cuestiones, evidentes para los profesionales jurídicos, pero no tanto para las personas legas o casi legas en Derecho, que a la postre, son aquellas que acuden a los abogados para que les acompañen a lo largo de un proceso judicial.

En primer lugar, tenemos que analizar la preparación técnica que, específicamente, requiere el ejercicio de la abogacía en la jurisdicción Penal. En este sentido, el abogado penalista tiene que tener un profundo conocimiento de tres pilares fundamentales: Ley aplicable (Derecho substantivo), Proceso (Derecho Procesal) y Jurisprudencia, que podría resumirse, en lenguaje profano, como la opinión de los Tribunales respecto de la interpretación de los hechos y derechos que conducen a condenar o a absolver al acusado.

Al respecto, las dos piedras fundamentales para el abogado penalista son: la Constitución Española y el Código Penal.

Por tanto, el dominio de estos textos legales, permite clarificar, inicialmente, que estrategia tomar: perseguir la nulidad por vulneración de Derechos Constitucionales, defender la inocencia porque la conducta que ha llevado a cabo el acusado no debe considerarse delito, o aun siendo autor de los hechos que se le imputan, eximir o atenuar su responsabilidad, por ejemplo, por no ser consciente de lo que estaba haciendo.

A priori, puede parecer que el abogado penalista es un buscador de lagunas o fallos legales que beneficien a su cliente, pero eso no es así; es mucho más complejo.

El llamado Derecho substantivo, se encuentra íntimamente ligado con el Derecho Procesal, que es el derecho que regula como se investiga y enjuicia al Justiciable. Es aquí donde enlazamos con la segunda disciplina que debe dominar el penalista, el proceso.

Dominar las reglas que regulan el proceso, nos permite saber, por ejemplo: cuando una detención es legal o ilegal, si una entrada y registro domiciliario se ha efectuado respetando la inviolabilidad del domicilio, si un determinado actuar de la Policía Judicial puede suponer la nulidad del procedimiento, y un largo etcétera. Todo ello, no es un detalle menor, porque puede suponer que sobre un “presunto culpable” no pueda imponerse una Sentencia condenatoria.

Llegado a este punto, el lector podrá pensar que moralmente la función del abogado penalista puede ser cuestionable, sin embargo, no debemos olvidar que todos los elementos que envuelven la litigación penal giran en torno a una idea, la JUSTICIA, columna vertebral de todas las civilizaciones.

La Justicia, sin aventurarnos en debates filosóficos, es definida hoy en día por la Real Academia de la Lengua Española como: “Principio moral que lleva a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece”

Derecho Penal en madrid

Pues bien, la condena a un “supuesto culpable”, basada en una prueba ilícita, obtenida tras un proceso que no se ajusta a la Ley vigente o que vulnera los Derechos Fundamentales del ciudadano, culpable o no; podrá ser moralmente aceptable, pero desde luego, no es Justa.

El culpable, tiene el derecho a que se demuestre que lo es, con los mecanismos que la misma Justicia pone al alcance del Tribunal, Ministerio Fiscal, Policía Judicial, e incluso, a la acusación particular o popular.

En definitiva, al acusado le corresponde su condena cuando esta se ajusta a la legalidad, eso hace Justo el proceso, y Justa la Sentencia.

El buen abogado penalista, es un compañero necesario para el acusado, y es absolutamente fundamental y decisivo para escoger y ejecutar la mejor estrategia defensiva.

La preparación técnica del abogado, marca una evidente diferencia en el resultado del proceso, a lo que por supuesto, hemos de añadir otros atributos como la intuición, capacidad de reacción, capacidad analítica, conocimiento técnico sobre materia fiscal, laboral, administrativa, criminalística y un sinfín de disciplinas que guardan relación con muchos de los delitos que abarca nuestro Código Penal, pero de eso, hablaremos otro día….

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